sábado, 10 de diciembre de 2016

Bajabamos al parque y señalaste al cielo:

mira papá la luna!!

Sí, te dije, la luna


Es de día, replicaste


Sí, aún es de día, te contesté


Es de día gritaste enfurecida

y comenzaste a llorar
 
Es de día!! Es de día!!


Y era de día, cerca del equinoccio otoñal

El cielo pesaba como nunca

y no porque estuvieras defraudada

por las mentiras de los adultos


sino porque aún no tenías dos añitos

y ya habías descubierto que


el mundo no es perfecto



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